EDIFICIOS INTELIGENTES
"CONSTRUYENDO UN EDIFICIO PARA HOY Y PARA EL MAÑANA".
Por Viviana Alfonso
NCR
Usted casi siempre ha escuchado el término inteligencia, como un factor de destreza en el ser humano. Y esa facultad ha sido adjudicada generalmente al cerebro. Pues bien, hoy, ese término se ha puesto de moda en la jerga del mundo de la construcción de oficinas.
Inteligencia, sigue haciendo alusión literaria a la facultad de conocer, de demostrar destreza y experiencia. Y ahora, más que un término, se ha convertido en el arte de diseñar y construir edificaciones inteligentemente. Con esa misma percepción, hoy en día el lenguaje cotidiano de los constructores, proyectistas e ingenieros se ha llenado de una cantidad de nuevos conceptos que resultan bastante "sonoros y atrayentes" para los que venden oficinas. Pero igualmente desconocidos para los compradores y clientes que escuchan: "espacios inteligentes", "edificios automatizados", "servicios de comunicaciones", etc.
La pregunta natural es: ¿ En qué se relaciona la inteligencia con un espacio físico como un salón, alcoba u oficina?. Y esta idea se puede resumir de una manera más sencilla con algunos sinónimos más adecuados como flexibilidad, confort, seguridad, economía y control.
Inicialmente, la tecnología define un edificio inteligente como aquel que incorpora en forma correcta todos los espacios e instalaciones necesarias a través de la utilización de servicios con equipos de cómputo, teléfonos, fax, impresoras, controles y sistemas de automatización en general. Todo ello, de acuerdo a los desarrollos tecnológicos y las necesidades de los usuarios.
Más aún, esta definición de edificios inteligentes esta basada en términos financieros. Es decir, que corresponde a los edificios que desde su diseño plantean las características necesarias que permiten obtener el más bajo costo de mantenimiento en su administración y que adicionalmente incurren en la mayor eficiencia organizacional y operativa dentro del ciclo de vida útil (40 años aproximadamente), de un edificio.
Desde este punto de vista, es claro que un edificio inteligente NO es un edificio automatizado con un sinnúmero de controles instalados. Ni tampoco es aquel que cuenta con cableado estructurado o manejo de redes, sino más bien es aquel que utiliza todos estos sistemas de forma integrada, para prestar servicios tanto hoy como en el futuro a sus ocupantes, reduciendo así sus gastos y aumentando su comodidad y eficiencia.
De manera, que son varios los factores que se deben tener en cuenta al considerar el diseño y la construcción de un edificio realmente inteligente.
La estructura del edificio se puede analizar desde dos puntos de vista. Primero, lo que aportará respecto al número de servicios de comunicaciones para el usuario dependiendo del tipo de actividad de quienes lo ocupen. Y segundo, en términos arquitectónicos con relación a los espacios y volúmenes interiores, materiales utilizados, nivel de confort y la estructura en general.
La estructura del edificio debe proveer a sus ocupantes seguridad y comodidad. Por ejemplo, en algunos edificios se han considerado sistemas de prevención contra incendios muy sofisticados, pero en el momento de una emergencia, a pesar de la alerta dada por los detectores de humo, la evacuación ha resultado riesgosa y en el peor de los casos trágica porque las escaleras de emergencia han sido mal diseñadas en cuanto que son demasiado angostas o no se han presurizado oportunamente. Entonces, surge la pregunta casual: ¿Será que estos edificios han sido diseñados inteligentemente?
La inteligencia viene a ser la suma de muchos factores igualmente importantes. Y de hecho, es necesario crear desde los inicios de la planeación a un grupo de personas interdisciplinario. En este grupo deben involucrarse los constructores, arquitectos, eléctricos, estructurales y todos los proveedores (ascensores, sistemas de control, cableado estructurado, etc), que trabajen en continua coordinación durante todo el proyecto.
Y luego de mantener esa serie de reuniones, deben resultar las definiciones de infraestructura civil, cantidad de materiales, número y tipo de servicios, rutas de distribución de los sistemas de comunicaciones y diferentes servicios, ductos, canalizaciones, etc. El edificio concebido desde esa perspectiva permite que el mantenimiento e instalación de todos estos sistemas sea de forma rápida, flexible y sin complicaciones para sus ocupantes. En busca de este objetivo, existen hoy en día métodos de construcción como el uso de pisos falsos, cielos rasos falsos, teoría de matrices, etc.
En cuanto a los sistemas y servicios, que si bien es cierto se diseñan por separado, estos finalmente se deben mezclar en su conjunto para obtener los planos definitivos de construcción. Estos sistemas tales como voz (Digital o Análoga), datos, seguridad ( prevención de incendios, circuito cerrado de televisión, control de accesos, etc.), aire acondicionado, elevadores y distribución eléctrica, entre otros, son aspectos que llegan a definir el grado de integración, confort y flexibilidad que permite resolver las posibles necesidades e inconvenientes de los ocupantes o usuarios finales.
Los sistemas de automatización integrados entre sí, permiten en un edificio combinar servicios, como por ejemplo, que en el caso de un conato de incendio, si los ascensores y los detectores de humo se encuentran integrados, permitirán que el sistema de control active los ascensores para que desciendan al primer piso, abran sus puertas y queden bloqueados. E inmediatamente, se dispare una alerta del sistema de prevención de incendios y aparezca en pantalla un plan de contingencia a desarrollar, así como que las escaleras se presuricen.
Honeywell, Jhonson Controls, Edwards, Ving Card, Notifier, entre otros, son algunas de las firmas especializadas en equipos de automatización y control para edificios inteligentes a nivel mundial. Estas empresas proveen una serie de equipos que permiten la centralización de los diferentes sistemas en una gran cantidad de opciones, y pueden llegar a ser tan sofisticados hasta el punto de permitir una serie de ahorros de energía, tiempo, número de personas y dinero.
Con un sistema centralizado de manejo de iluminación que permite controlar horarios para el encendido y apagado de luces en las diferentes áreas, así como la intensidad de luz en mayor o menor proporción durante el día, se obtienen ahorros significativos de energía y dinero.
Estos servicios representan la respuesta de en dónde y en qué circunstancias desea un ocupante (llámese oficinista, estudiante, residente, cliente, etc.), tener a su disposición de una manera rápida, fácil, flexible y cómoda una comunicación en el momento indicado.
En este punto, es donde cabe anotar el concepto de cableado estructurado. Porque para que estos dispositivos y toda la tecnología que se encuentre dentro del edificio pueda ser utilizada adecuadamente se requiere de este sistema. El cableado estructurado permite brindar al edificio una infraestructura universal que mantiene las señales y las comunicaciones en general, para que el ocupante pueda conectarse a cada uno de los servicios.
Así, cada usuario puede acceder fácilmente desde su puesto de trabajo a servicios de antenas satelitales, antenas de televisión urbana y por cable, redes urbanas o internacionales de datos (como internet), videoconferencias, redes digitales, transporte de imágenes, etc.
La función que cumple un sistema de cableado estructurado es similar a la que cumple el sistema circulatorio en el cuerpo humano, que es capaz de percibir las diferentes señales emitidas a lo largo de su estructura.
Finalmente, lo que se pretende con la construcción de los edificios inteligentes es diseñar un edificio inteligentemente de tal forma que permita optimizar al máximo los diferentes recursos y servicios puestos a los usuarios a los más bajos costos de mantenimiento y administración.
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